Celulosa Argentina, el mayor fabricante de papel del país, comunicó esta semana a la Comisión Nacional de Valores (CNV) la paralización total de sus plantas productivas en Capitán Bermúdez, Santa Fe, y Zárate, Buenos Aires. Según el comunicado, sólo se realizarán tareas menores de mantenimiento.

La empresa casi centenaria y actualmente controlada por Tapebicuá Investment Company, cuyos socios son José Urtubey, Juan Collado y Douglas Albrecht, entró en default en mayo y en junio presentó una propuesta de reestructuración de deuda por US$128 millones, lo que no ha fructificado hasta el momento.
La situación financiera de Celulosa empeoró ya en abril y en ese entonces contrató a la consultora VALO Columbus para buscar un rediseño económico. Pocos días después, informó que no podría afrontar vencimientos por cheques y obligaciones negociables de mayo. En julio uno de sus acreedores pidió la quiebra.
La compañía, según algunos medios, arrastraría una deuda cercana a los 128 millones de dólares y en su comunicado detalló: “Esta situación obedece al marcado deterioro del capital de trabajo, como consecuencia del complejo contexto que atraviesa la empresa. Asimismo, la sociedad continúa enfocada en el proceso de reestructuración de sus pasivos financieros y en la búsqueda de nuevos socios o inversores que permitan la recomposición de su capital de trabajo, viabilizando su continuidad operativa”.
Esta situación ya la había vivido en 2019, cuando no puedo enfrentar un vencimiento por casi USD60 millones de uno de sus bonos. En ese momento, había lanzado un canje y pudo cambiar la gran mayoría de los papeles, pero no llegó a cancelarse el monto restante y cayó en default, resolviendo el problema a inicios de 2020.
El año pasado la empresa había cerrado su aserradero San Charbel, ubicado en Corrientes. Esta nueva situación de plantas detenidas hace reflotar el temor de un cierre total ante la falta de progresos en su reestructuración financiera y el deterioro operativo que hace saber.
