24.02.23 El 22 de febrero la chilena CMPC S.A. informó a la Comisión de Mercado Financiero (CMF) mediante un hecho esencial, que aunque difícil de estimar con exactitud todavía, calcula que a raíz de los incendios forestales en la zona centro sur del país, podrían resultar afectadas unas 22.500 hectáreas de sus plantaciones forestales.
A principios de mes, la estimación de la Compañía rondaba en las 10.000 hectáreas, pero los incendios han recrudecido.
CMPC detalló además que desde su primera comunicación, el 7 de febrero, ha debido combatir 95 incendios y que diariamente se han generado en promedio 6 nuevos incendios en las últimas dos semanas, sin que pueda determinarse en este momento la cantidad precisa o el daño efectivo que sus plantaciones pueden haber sufrido. En Chile, la compañía maneja 490.000 hectáreas plantadas.
Desde fines de enero, coincidente con periodos de altas temperaturas, se registran en Chile una cantidad importante de incendios forestales, con mayor concentración en la zona centro sur del país, donde tienen su masa y base operacional las mayores empresas forestales de Chile.
De hecho, Arauco además vio pasar las llamas muy cerca de su complejo productor de celulosa Nueva Aldea en la región de BioBio, con afectaciones menores en algunas áreas de acopio, según mostraron los mismos trabajadores en redes sociales. La empresa decretó “Alerta Negra” y evacuó el complejo el día jueves 2 de febrero. Recién el lunes siguiente pudo reiniciar operaciones.
Para efectos de prevención y combate de incendios Arauco dispone de más de 1.300 brigadistas forestales profesionales y 700 brigadistas silvícolas de liquidación, 89 carros bomba, 30 pistas y helipistas, 35 aeronaves (11 aviones cisterna, 17 helicópteros cisterna y de transporte de brigadas, 4 helicópteros pesados y 3 aviones de coordinación), 18 skidders, 2 bulldozers, 130 torres de detección con cámaras automáticas, un servicio de detección de incendios por satélite y 3 centrales de detección…no poco…
También a principios de mes comunicó a la CMF que en la zona de incendios se estarían afectando unas 40.000 hectáreas de plantaciones suyas, pero que el impacto financiero final no lo podía estimar hasta terminada la emergencia. Arauco tiene plantadas 614.000 hectáreas en Chile.
De acuerdo al reporte gubernamental del 23/02, los incendios han consumido 458 mil hectáreas y destruido 2.146 viviendas, dejando 7.526 damnificados y 25 personas muertas. Se calcula además que unos 10.000 pequeños productores estarían afectados. Hoy se contabilizan 301 incendios a nivel país con 38 en combate. La situación actual representa un 327% más de hectáreas quemadas respecto de las 107 mil del periodo anual 21/22, pero el periodo de medición a comparar 22/23 termina recién el 30 de junio, por lo que el número final puede ser mucho peor.
La situación ha movido aguas políticas. Desde un temprano ( y poco entendible – como mucho de él ) planteamiento del Presidente Boric proponiendo buscar mayor regulación de las forestales por estos incendios, hasta pedidos de la oposición de intentar mayor militarización donde se está presumiendo gran intencionalidad de los incendios, desde Ñuble al sur: BioBio, Araucanía, Los Ríos y Los Lagos.
El gobierno ha informado de un 25% de intencionalidad, pero el organismo especializado en el control forestal y su análisis, CONAF, encuentra que habría más de un 40% de intencionalidad, lo que parece algo más razonable y se discute. Por su parte, las empresas y organismos privados aseguran que estamos frente a una escalada organizada de ataque a los bosques, por tanto, en su gran mayoría intencional. De hecho, junto a incendios se han encontrado lienzos atribuyéndoselos y se ha testimoniado inicio de ellos. Hay denuncias también de ataques, incluso armados, a brigadistas que trabajan en extinción y entorpecimiento de rutas de acceso a nuevos focos.
La disputa sobre lo que en verdad ocurre más al sur de Chile no es nueva. La hoy gobernante izquierda ha tratado largamente de apoyar y justificar unas reclamaciones de tierras ancestrales mapuches que actualmente, en parte, están en poder de las forestales. El activismo “mapuche” defendido por algunos actores del gobierno actual, entorpeciendo antes medidas de control que promovieron incluso un desgobierno contra el derechista Piñera del gobierno anterior y marcadamente en el sur, cifraron grandes expectativas en simpatizantes de la causa. Y fueron más allá tratando de validar toda reclamación “mapuche” – confundida según se ha demostrado con delincuencia habitual, robo y tráfico de madera, cultivo y tráfico de drogas y conductas calificables de terroristas – a través de una constitución “indigenista” cuya ratificación la izquierda extrema que hoy gobierna Chile perdió en las urnas, obligándose a moderar su camino.
Pero ese mismo descontrol – incitado – y falsas expectativas que generó, hoy le juega en contra y la llamada “causa mapuche” y su brazo delincuencial asociado – del cual pocos elementos hoy están presos, pero los hay – le declaró ya la guerra a Boric en forma manifiesta, temprana y escrita además, a poco de asumir. Y todo Chile y parte del vecindario sabe que la reivindicación de las tierras para esa causa ha pasado desde 2014 por quemar propiedades privadas y todo activo forestal que esté a su alcance. Acoforag, la Asociación de Contratistas Forestales, cifró en 106 los atentados incendiarios a faenas forestales en 2022, con un aumento de 17% respecto del año anterior, con una violencia desatada que dejó como resultando 20 trabajadores heridos y 4 muertos en el año, causando además daños a equipamiento por 39.766 millones de pesos, unos 50 millones de dólares. Pero el gobierno trata de ver poco de eso.
Es por ello que la empresa privada piensa, con justa razón, que la intencionalidad de esta ola de incendios mayormente centrada en la llamada “Macrozona Sur”, con una extensión y criminalidad que destaca dentro de los últimos tiempos, tiene causales identificables y que en realidad puede acercarse a un 75 a 80%, difiriendo claramente de lo comunicado y defendido por las vocerías, que inculpan incluso a los conejos.
El gobierno ha estimado el daño económico de los incendios en USD 309 millones hace una semana, desglosados en 39% para combatirlos y otro 39% en la reconstrucción de casas afectadas, 16% de apoyo a sectores productivos y 6% a otros. Pero miradas externas ya cifran las pérdidas por sobre los USD 500 millones y acercándose a los mil millones y el país todavía arde. Sin duda, son cantidades que duelen mucho en cualquier país de pocos recursos como Chile.
Por su parte CMPC detalló que si el daño indicado en sus plantaciones finalmente se verifica y no existe posibilidad de recuperar la madera afectada, el impacto en los estados financieros de la Compañía sería de aproximadamente USD 56 millones. Arauco no proyectó cifra, pero además hay interrupciones de la cadena logística, paradas forzadas y más incendios. Aunque ambas empresas privadas confirmaron que manejan seguros, siempre hay más que perder que ganar luego de las liquidaciones.
Humberto Torrejón Collado
Editor-Analista
Foto: Agencia Uno

