16.01.14 Acreedores del gigante forestal australiano Gunns, que ha entrado en liquidación, han reducido a seis el número de compradores potenciales para los activos de la compañía, que incluyen plantaciones forestales y un proyecto de molino de pulpa en el valle de Tamar, en Tasmania, Australia.
El subcomité de grandes proyectos del gabinete se reunió la semana pasada para considerar si los permisos para la planta siguen siendo válidos. El periódico The Examiner informó que el parlamento podría ser citado antes de la elección para considerar una legislación que impida problemas legales a la fábrica, en respuesta a una solicitud de los acreedores de Gunns.
Por su parte, el grupo ecologista Greens, que ha impugnado la validez de los permisos de la fábrica, se ha comprometido a luchar contra cualquier legislación que afecte su capacidad para emprender acciones legales contra esa planta.
Aún así, el portavoz de la oposición Pedro Gutwein habría manifestado que su partido apoyará la legislación que anule impedimentos legales a la planta de celulosa, pero se muestra escéptico de que el Gobierno siga por ese camino. «Si esto termina en el Parlamento entonces, evidentemente, como hemos apoyado este proyecto, queremos apoyar esta legislación, quiero ser claro en eso», habría expresado.
Gunns entró voluntariamente en administración de bancarrota en septiembre de 2012, luego de declarase insolvente y sus activos, incluyendo los permisos, el diseño y emplazamiento de la planta de celulosa Tamar Valley se pusieron a la venta en noviembre pasado.
La otrora gigante australiana iniciada en 1875 enfrenta ahora la liquidación de más de 175.000 hectáreas de tierras de dominio absoluto, infraestructura de carreteras, aserraderos y plantas de astillas, cerca de 100.000 hectáreas de plantaciones de madera de pino y eucaliptus y una empresa de servicios forestales que emplea a más de 150 personas.
La historia del molino se remonta a 2004, cuando Gunns anunció su construcción en Tamar Valley, en el sector de Bell Bay. El proyecto, por un valor de 2.3 billones de dólares y 1,3 millones de toneladas de capacidad, iniciaría su construcción en 2006 y entraría en operaciones en 2008.
Consiguió sus permisos claves en 2007 – con un discutido «fast track» – y en 2009. En 2011 Gunns comenzó los movimientos de tierra en el valle y vendió activos para mejorar su posición financiera. Pero en el año fiscal terminado en agosto de 2012, sus resultados demostraron una total descapitalización, con pérdida neta de más 900 millones de dólares.
Reconoció además una deuda de 515 millones de dólares a los bancos, los que le quitaron todo el apoyo. Al mes siguiente se declaró en insolvencia y entró en administración voluntaria de bancarrota.
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